En todo caso, felicidades por tu futuro nombramiento Agustín Almodóvar. Espero que estés a la altura de ser Senador y que defiendas los intereses de nuestro querido Benidorm.
Para muestra un botón. Lo que decimos se cumple, no mentimos:
Uno de los signos más característicos de las familias nobles en la Edad Media fue la posibilidad de transmitir por herencia sus títulos nobiliarios. Dicha posibilidad era un símbolo del poder de las familias de la época, de su capacidad para permanecer en el mismo estrato social “por los siglos de los siglos”. Se trataba de un hecho social y natural por razón de sangre, y en ningún caso debido a la capacidad intelectual o laboral del individuo que se beneficiaba de las reglas del sistema feudal.
Afortunadamente, el sistema de herencia de títulos nobiliarios que se mantiene actualmente no tiene nada que ver con el que existió en su momento. A día de hoy se transmite en herencia el título nobiliario, pero el prestigio social, la posición económica y el respeto de la ciudadanía es algo que ya no se puede imponer por razón de sangre, es algo que las personas tienen que ganarse a pulso. Esta es una de las características más importantes de nuestro Estado Social y Democrático de Derecho, y por ende, de nuestra Constitución.
La no vinculación del estrato social de la ciudadanía a su sangre ha construido un gran país. Estas sólidas bases permiten que el hijo de un cocinero sea juez, fiscal o médico, o que el de un camarero y una limpiadora pueda ser profesor de Universidad. En buena medida estas posibilidades existen porque el gobierno socialista de la primera etapa de la democracia universalizó la educación, permitiendo idénticas opciones para ciudadanos con distinta posición económica.
He de decir con sorpresa que la derecha actual ha sabido trasladar el sistema feudal de transmisión de títulos al panorama político actual. En la provincia de Castellón ya sucedía desde hace tiempo, la familia Fabra ha ostentado el cargo de Presidente de la Diputación casi de forma hereditaria y todavía, a pesar de los pesares, lo ostenta en estos momentos. Asistimos ahora al mismo fenómeno en nuestro querido Benidorm, ya que el escaño de Senador de la familia Barceló parece que será transmitido en el futuro de forma hereditaria, por razón de la sangre.
De esta manera funciona el Partido Popular, por razón de sangre y no de capacidades laborales o intelectuales. Bien parece por tanto un partido político que funciona a modo de sociedad feudal del Siglo XXI. Sin embargo, he de reconocerles una cosa, su naturaleza de premios Nobel para trasladar sistemas de jerarquía y de poder propios del Siglo XV a la época actual. Menos mal que yo, como joven de Benidorm, no pertenezco al Partido Popular, y soy miembro de Juventudes Socialistas y del PSOE, lugares donde los obreros, con capacidades, trabajo, esfuerzo y sacrificio pueden prosperar.
Afortunadamente, el sistema de herencia de títulos nobiliarios que se mantiene actualmente no tiene nada que ver con el que existió en su momento. A día de hoy se transmite en herencia el título nobiliario, pero el prestigio social, la posición económica y el respeto de la ciudadanía es algo que ya no se puede imponer por razón de sangre, es algo que las personas tienen que ganarse a pulso. Esta es una de las características más importantes de nuestro Estado Social y Democrático de Derecho, y por ende, de nuestra Constitución.
La no vinculación del estrato social de la ciudadanía a su sangre ha construido un gran país. Estas sólidas bases permiten que el hijo de un cocinero sea juez, fiscal o médico, o que el de un camarero y una limpiadora pueda ser profesor de Universidad. En buena medida estas posibilidades existen porque el gobierno socialista de la primera etapa de la democracia universalizó la educación, permitiendo idénticas opciones para ciudadanos con distinta posición económica.
He de decir con sorpresa que la derecha actual ha sabido trasladar el sistema feudal de transmisión de títulos al panorama político actual. En la provincia de Castellón ya sucedía desde hace tiempo, la familia Fabra ha ostentado el cargo de Presidente de la Diputación casi de forma hereditaria y todavía, a pesar de los pesares, lo ostenta en estos momentos. Asistimos ahora al mismo fenómeno en nuestro querido Benidorm, ya que el escaño de Senador de la familia Barceló parece que será transmitido en el futuro de forma hereditaria, por razón de la sangre.
De esta manera funciona el Partido Popular, por razón de sangre y no de capacidades laborales o intelectuales. Bien parece por tanto un partido político que funciona a modo de sociedad feudal del Siglo XXI. Sin embargo, he de reconocerles una cosa, su naturaleza de premios Nobel para trasladar sistemas de jerarquía y de poder propios del Siglo XV a la época actual. Menos mal que yo, como joven de Benidorm, no pertenezco al Partido Popular, y soy miembro de Juventudes Socialistas y del PSOE, lugares donde los obreros, con capacidades, trabajo, esfuerzo y sacrificio pueden prosperar.
1 comentarios:
¡¡¡Por fin el blog de JSPV MArina Baixa!!!
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